Antes de comprar software, entendé qué necesitás
La mayoría del dinero que se pierde en tecnología se pierde antes de programar: comprando la herramienta equivocada para un problema mal definido. Relevamos tu operación y te decimos qué conviene hacer, en qué orden y cuánto cuesta.
Se compra tecnología para problemas que nadie definió
Alguien recomienda un sistema, se contrata, y a los seis meses la mitad del equipo lo esquiva y sigue con la planilla. No falló el software: falló el diagnóstico previo, que nunca se hizo.
Compraste algo que nadie usa
La licencia se paga todos los meses pero el equipo volvió a su forma anterior de trabajar. El problema real nunca se resolvió.
Cada área tiene su herramienta
Ventas en una, administración en otra, operaciones en una tercera. Ninguna se habla y nadie ve el panorama completo.
No sabés por dónde empezar
Hay veinte cosas para mejorar y presupuesto para tres. Sin criterio para priorizar, se termina eligiendo la más visible en vez de la más rentable.
Diagnóstico primero, inversión después
Miramos cómo trabaja tu empresa hoy, medimos dónde se van las horas y el dinero, y armamos una hoja de ruta priorizada. El entregable es una decisión fundamentada, no una propuesta comercial disfrazada.
Relevamiento de procesos
Entrevistas con quienes hacen el trabajo, no sólo con la gerencia. Ahí aparece cómo funciona la empresa de verdad.
Auditoría de sistemas
Qué herramientas usás, cuánto pagás por ellas, qué porcentaje aprovechás y cuáles se superponen.
Mapa de oportunidades
Cada mejora posible estimada por horas ahorradas o ingresos habilitados, contra el esfuerzo que requiere.
Comprar o desarrollar
Para cada necesidad evaluamos si conviene una herramienta del mercado o desarrollo propio. A veces la respuesta es no hacer nada.
Arquitectura objetivo
Cómo deberían conectarse tus sistemas para que la información fluya sin carga manual.
Hoja de ruta por etapas
Qué hacer este trimestre, qué el siguiente y qué puede esperar, con la inversión estimada de cada tramo.
Cuándo conviene una asesoría
Antes de invertir: tenés presupuesto para tecnología y querés gastarlo donde rinda.
Cuando el sistema no da más: para decidir si conviene migrar, integrar o rehacer.
Antes de sumar gente: a veces el problema no se resuelve contratando sino ordenando el proceso.
Segunda opinión: te presentaron una propuesta grande y querés una mirada independiente.
Al fusionar operaciones: dos empresas con sistemas distintos que tienen que convivir.
Planificación anual: para armar el presupuesto de tecnología con criterio.
Qué incluye el servicio
El entregable es un documento que sirve para decidir, no una presentación con lugares comunes.
Entrevistas por área: con las personas que ejecutan los procesos todos los días.
Mapa de procesos actual: cómo funciona hoy la operación, documentado y validado con ustedes.
Diagnóstico de cuellos de botella: dónde se pierden horas, dónde aparecen los errores y por qué.
Inventario de sistemas: qué usás, qué pagás y qué se superpone entre herramientas.
Priorización por impacto: cada oportunidad ordenada por retorno contra esfuerzo.
Recomendación comprar vs. desarrollar: con alternativas concretas del mercado cuando existen.
Estimación de inversión: rangos de costo por cada iniciativa recomendada.
Presentación a la dirección: las conclusiones explicadas a quienes toman la decisión.
Contanos qué parte de tu operación te preocupa y coordinamos una primera conversación sin costo para ver si tiene sentido.
Quiero un diagnóstico →De la primera charla a producción
Reunión inicial
Entendemos el contexto, el objetivo del negocio y qué te llevó a buscar ayuda.
Relevamiento
Entrevistas por área y revisión de los sistemas y datos que ya existen.
Análisis y priorización
Cruzamos lo relevado, estimamos impacto y esfuerzo, y ordenamos las oportunidades.
Entrega y presentación
Documento con la hoja de ruta y una reunión para discutirlo con la dirección.
Lo que nos preguntan antes de empezar
¿Qué recibo concretamente al final?
Un documento con el mapa de tus procesos actuales, el diagnóstico de dónde se pierden horas y dinero, y una hoja de ruta priorizada donde cada iniciativa tiene impacto estimado, esfuerzo y rango de inversión. Más una reunión de presentación para discutirlo con quienes deciden.
¿Van a recomendarme que les compre a ustedes?
No necesariamente, y lo decimos de entrada porque es la duda razonable con cualquier consultor. En varias asesorías la recomendación fue contratar una herramienta del mercado, renegociar con el proveedor actual o simplemente ordenar un proceso sin comprar nada. Si todo lo que recomendáramos casualmente coincidiera con lo que vendemos, el diagnóstico no valdría nada.
¿Cuánto dura una asesoría?
Entre dos y cuatro semanas para una pyme, según la cantidad de áreas a relevar y la disponibilidad de la gente para las entrevistas. Es un trabajo acotado con fecha de entrega, no un acompañamiento indefinido.
¿Sirve si somos una empresa chica?
Sí, y muchas veces rinde más. Cuanto más chico el equipo, más caro sale cada error de inversión: un sistema equivocado en una empresa de cinco personas se siente mucho más que en una de doscientas. El alcance se ajusta al tamaño.
¿Qué pasa después de la asesoría?
Queda tuya. Podés ejecutar la hoja de ruta con tu equipo, con otro proveedor o con nosotros. Si nos elegís para implementar, lo que ya está relevado no se cobra dos veces.